Nuevo Baztán y Loeches

Una de vaqueros en plena meseta castellana


Mapa Nuevo Baztan y Loeches
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Información


Nuevo Baztán y Loeches

s. XVI –s. XX


En el sureste de la Comunidad de Madrid, como alternativa al bullicio de su capital y su periferia, se pueden encontrar dos villas que presumen con razón de su rico patrimonio, a la vez que del sosiego y de la calidad de vida que solo el contacto con la naturaleza proporciona. La más antigua (siglo XII), Loeches, —topónimo vasco que significa ‘casa para dormir’— no es solo un lugar para descansar, sino también para disfrutar de su arquitectura conventual del siglo XVI y, sobre todo, en su plaza de la Duquesa de Alba, del convento dominico mandado construir por el Conde Duque de Olivares, que alberga el Panteón de la Casa de los Alba. Nuevo Baztán, ciudad fundada en el siglo XVII por el insigne Juan de Goyeneche, posee un conjunto único en la Península, declarado BIC (Bien de Interés Cultural), compuesto por fábricas de artículos de lujo y por el barrio en que vivían sus artesanos, todo ello alrededor del palacio del fundador y de una iglesia de extrema belleza y virtuosa construcción.

¿Es la historia una carrera de relevos?


Hegel dijo que “lo único que aprendemos de la historia es que nunca aprendemos de la historia”. Y, ciertamente, solo hay que echar un vistazo a las noticias para constatarlo.

¡Pero venga, no tiremos la toalla y aprendamos verdaderamente de la historia!. Lo primero que esta nos enseña de sí misma es que no es otra cosa que una carrera de relevos. Y, en la mayoría de las ocasiones – antes de que nos aburguesáramos – el testigo llegaba de manos de de guerras e invasiones entre nuestros propios “enemigos-abuelos”.

En el caso de España, hasta aquí llegaron muchos pueblos muy diversos entre sí, ¡y eso que todavía no habíamos inventado la paella! Somos, a grandes rasgos, la suma de orientales, romanos, cristianos, judíos, escandinavos y musulmanes. ¡Un auténtico totum revolutum! Todos trajeron aciertos y errores que, una vez mejorados, nos dispusimos a trasladar a terceros: amerindios, flamencos, filipinos, norteafricanos, napolitanos, caribeños, subsaharianos, etc. En esta segunda etapa llevábamos un testigo especialmente valioso de fe y tolerancia. A todos les dimos la tarjeta de residencia sin que se tuvieran que mover de su casa y con muchísimos de ellos nos casamos, algo que era inconcebible para el resto de colonizadores europeos.

Esto de mezclarnos lo aprendimos de los romanos, y es que Roma forma parte destacada de nuestra cultura, igual que nosotros somos una parte muy importante de la historia de Roma (les aportamos hasta una dinastía enterita de emperadores). Sobre todo, de ellos aprendimos estrategias que nos ayudaron a forjarnos como ese Imperio donde nunca se ponía el sol. Una de ellas -que ya practicamos desde la Reconquista- fue la de asentar las fronteras a través de Presidio o Fuerte español, que tantas veces has visto en las películas del Oeste. Este fue un invento que los militares españoles tomamos de los praesidium fronterizos romanos y de los soldados “limitanei” de las legiones romanas.

¿Ves, cómo es una carrera de relevos? Encontrar el punto “0” de la historia o ponerlo donde a nosotros nos conviene –como hizo Hitler– es hacer trampas. No queda otra, si queremos saber de dónde venimos, no hay más remedio, que rastrear a los conquistadores de los conquistadores de los conquistadores de aquéllos que nos conquistaron …. Y, si te pones así, ¡pídele tú reclamaciones al telum magister, es decir, al Maestro Armero!, que muy probablemente sería un primate.

Curiosidades

España y América, una relación de ida y vuelta


La relación entre España y América fue una relación de ida y vuelta. Sobre todo, permitió la inculturación con las comunidades amerindias que, en muchos casos, estaban saliendo de una forma de vida prehistórica.

España y su nuevo modelo económico


 

Cada época cuenta con uno de esos hombres que dejan huella, y Goyeneche fue ese protagonista indiscutible de la España de 1700. Como empresario, ayudó a poner en marcha una importante industria, y como tesorero, llegó a conocer mejor que nadie los puntos débiles de la economía española, en su lucha por abrirse hueco en el nuevo entramado industrial y económico europeo.

Como podrás imaginar un hombre como Goyeneche se hizo imprescindible para un rey que, como Felipe V, arrastraba una deuda moral importante. Su abuelo Luis XIV, rey de Francia, le había entregado a su nieto Felipe de Borbón el país más poderoso del mundo: España. El abuelo pretendía sacar tajada de esta maniobra. Felipe se lo agradeció comprando todo en Francia, hasta los uniformes de los soldados españoles. Para echarle un cable a tan endeudado nieto, Goyeneche ayudó a Felipe V a dejar de ser el nieto de Luis XIV, para ser el Rey de España. Ambos se hicieron con las riendas de las cuentas del reino y cambiaron el modelo económico de la Corona, de tradición medieval, basado en los fueros y trabas aduaneras, por el “librecambismo”; impulsaron los intercambios comerciales entre países. Promovieron el desarrollo de una fuerte industria a través de la creación de un modelo propio de explotaciones agropecuarias y fábricas textiles. ¡Así Felipe ya no le tenía que comprar al abuelo los uniformes a precio de oro!

Cuando Felipe V y Goyeneche se dan cuenta de que el modelo funciona, este se hace escalable a otro tipo de industrias: metalurgia, pólvora, papel, vidrio, etc., y con eso crea un entramado industrial que le permite a España ir recuperando el tono de su economía. Nuevo Baztán fue uno de los más importantes proyectos industriales y agropecuarios que ayudaron a revitalizar la economía española.

Otro de los méritos estratégicos de Goyeneche fue garantizar “La Carrera de Indias”. Estamos en un momento en el que todos los países vecinos veían en el Nuevo Mundo un mercado muy goloso, por lo que para la Corona era imprescindible garantizar todo su entramado – los fortines, las flotas de barcos mercantes, los buques de guerra, las aduanas- todo este circuito comercial y burocrático que abastecía a una extensísima población. Por suerte, Goyeneche conocía bien la estructura mercantil y logística que generaba toda la compleja red del comercio con América. Un mercado consolidado de 300 años que conectaba comercialmente tres continentes, Europa, América y Asia, del que supo sacar impuestos con los que sanear las maltrechas cuentas del reino, después de tanto desgaste por la Guerra de Sucesión.

Curiosidades

Las reclamaciones al maestro armero... y el tiro por la culata


Ambas expresiones proceden de la Guerra de Sucesión (1701-14). momento en el que ya sabes que no solo estuvo en juego el futuro de España, sino el control de la hegemonía del Viejo y Nuevo Continente.

El primer edificio High Tech de la península


 

Cuando llegas a Nuevo Baztán lo primero que te llama la atención es la belleza de sus edificios y el equilibrio urbanístico con el que está realizado. Esta preponderancia palaciega seguro que te despista y no te hace presagiar que en el fondo ¡estás ante un conjunto industrial y agrícola! En el S XVIII lo funcional no estaba reñido con lo estético.

Pero la creación de un conjunto único como este no se consigue al azar, sino que es el resultado de la interpretación personal entre un visionario como Goyeneche y el mejor arquitecto español del momento, Churriguera. Exponente indiscutible de la vanguardia de la época que hoy conocemos como estilo barroco madrileño. Es como si al proyecto, además de por su novedad tecnológica, le encargas al Frank Gehry de la época que construya el edificio … en piedra caliza. El resultado fue ¡el High Tech del S.XVIII!

Churriguera diseñó por primera vez en España un poblado íntegro de nueva planta estableciendo como desarrollo urbano la cuadrícula, tal y como habían hecho los conquistadores españoles en las ciudades de Indias. El complejo empresarial estaba dotado de fábricas para la elaboración de diversos productos como: vidrio, paños, pólvora o naipes, la finca contaba, además, con barrios para los obreros especializados, espléndidos huertos, jardines y exuberantes plazas y fuentes que incrementan su belleza y majestuosidad. El conjunto urbano estaba articulado en torno a la Plaza de la Iglesia o Mayor, la Plaza del Mercado y la Plaza de Fiestas, que se convertía en plaza de toros cuando era necesario y que demuestra la importancia que se daba al ocio de los trabajadores en una época tan temprana. ¡¡¡Esto sí que era una buena política de Recursos Humanos!!!

En definitiva, Nuevo Baztán, fue un intento de modernizar la agricultura y la industria española acometido a comienzos del s. XVIII, pero no es un ejemplo único ni aislado. En este caso es la estética lo que marca la diferencia, pero si lo vemos con visión de conjunto nos daremos cuenta de que ¿qué otra cosa era Complutum o San Fernando de Henares o la encomienda de Villarejo de Salvanés, o los polígonos industriales del corredor del Henares? Viene de muy lejos esta preocupación de los humanos por ocupar espacios, racionalizarlos y convertirlos en útiles a nuestros intereses contemporáneos.

El experimento de Nuevo Baztán fue uno de esos proyectos que se desarrolló en la península, pero que rápidamente se reprodujo en las provincias de ultramar. Se llegaron a formar hasta 40.000 ciudades por todas las posesiones virreinales siguiendo este modelo. Lo único que hacía falta era disponer de una gran cantidad de tierras libres, sin propietarios, para organizar el urbanismo con lógica. El “Nuevo Mundo” era el lugar idóneo para poner esta nueva industria en marcha.

Curiosidades

"El que parte y reparte..."


¿Tú también piensas en corrupciones de ámbito político actual cuando escuchas este refrán? ¡Pues hubo un tiempo en el que estas dinámicas grupales, de privilegios e injusticias, se llevaron la palma!: el S. XVII español, y sus protagonistas, los validos.

La vida cotidiana de los grandes de un imperio


 

Desde la lejanía, las preciosas torres eclesiales de Loeches destacan en el paisaje. La gloria que desprenden sus monumentos es fruto de su relación con los más Grandes de España: la Casa de Alba, principal estirpe de la nobleza del Reino, y la Casa de Olivares, rama secundaria de la Casa de Medina Sidonia, ducado hereditario vigente más antiguo de la Corona de Castilla y del Reino de España. ¡Ahí es nada, y las dos juntas en una sola villa! En términos de poder nobiliario -de aquellos tiempos- es como si la espada de Skywalker y la varita de Harry Potter se fundieran en una sola cosa, ¡brutal!

Vayamos, pues, justo a un momento cargado de pompa y boato que enmascaraba el declive de la Corona española, en el que la figura más ambiciosa y controvertida del Siglo de Oro español, El Gran Valido, D. Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, Conde – Duque de Olivares, puso sus ojos en estas tierras.

Olivares era un hombre de armas tomar, y a pesar de que Velázquez lo retrató en actitud aguerrida, pocas fueron las que efectivamente llegó a empuñar. LLegó al Señorío de Loeches en 1633 dispuesto a hacer de sus hermosas tierras de encinas, olivos y pinos carrascos su cazadero particular. Hasta aquí conseguía que se desplazarán los más poderosos caballeros del reino e incluido el mismísimo Rey.

El Conde-Duque construyó un gran palacio en el centro de la Villa. El palacio destacaba en su exterior por su gran belleza y una importante balconada. Hoy en día solo se conserva la portada barroca. En su interior largas galerías decoradas con cerámica de Talavera albergaban la obra pictórica del Conde-Duque.
Sólo diez años después de la construcción del palacio el gran valido “cayó en desgracia”, por lo que pasó de ser su paraíso a su lugar de amargo retiro.

Descendiente directo de Santo Domingo de Guzmán, el valido de Felipe IV quiso dejar constancia también de este mérito consanguíneo fundando en la Villa el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en el que residía una numerosa comunidad de religiosas dominicas. D. Gaspar de Guzmán y sus sucesores estaban obsesionados por el arte; Olivares acumuló uno de los mayores tesoros pictóricos de toda España, con obras de Rubens, Tintoretto, Veronés, Bassano, Tiziano y otros grandes pintores, que donó al Gran Convento. Este es sin duda el edificio más destacado de la localidad, y por aquello de la endogamia entre las grandes familias nobiliarias, es ahora propiedad de la Casa de Alba. A este precioso complejo conventual, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII Duque de Alba de Tormes y XIII Conde-Duque de Olivares, agregó una capilla en 1909 con el fin de albergar en su interior el Panteón-Mausoleo de la Casa de Alba. Se diseñó a la altura de la importancia de la Casa nobiliaria – la siguiente en importancia después de la Casa Real- , pues imita, a escala reducida, al Panteón Real de El Escorial. Aquí están enterrados doce miembros de la familia entre duques y sus consortes.

Como ya hemos visto, Loeches nos narra una historia de siglos, precisamente en un momento en el que el tiempo parece discurrir lentamente, donde los nobles eran los impulsores y los campesinos -llegados de todos los puntos- los que materializan ese duro trabajo. Son pueblos que se construyen casa a casa y campo a campo. Este legado ha dejado su singular huella en el skyline de la Villa. Al chapitel de la cúpula octogonal del Monasterio de la Inmaculada y a la grandiosa cúpula del Mausoleo de los Alba, les acompañan otra espléndida torre de 33 metros de alto, que nos indica que allí también se conserva desde el S. XIII otro templo: la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción. Por último, sobresale también la preciosa espadaña de piedra del S. XVI, momento en el que se puso en pie el Monasterio de San Ignacio Mártir para albergar una comunidad de Carmelitas Contemplativas. En él se conservan aún cartas autógrafas y una mesa de Santa Teresa de Jesús. Estas monjas siguen desarrollando las habilidades gastronómicas de la orden y en la actualidad comercializan diversos productos de alimentación; entre otros, unas excelentes mermeladas de originales sabores.

Curiosidades

Los espacios y los protagonistas que nunca faltaban en las antiguas películas de vaqueros


Nuevo Baztán ha sido escenario de numerosas películas, la mayoría de ellas del Oeste. Y es que, este tipo de poblado en piedra, encarna perfectamente la idea de rancho norteamericano que salían en tantos westerns. Por otra parte, el cine nos permite también entender cómo era la vida en aquellos explotaciones agropecuarias, donde vivían sabios ancianos de origen hispano, con bellas hijas casaderas, capataces de turbias intenciones y religiosos buenos, que cobijaban a los indios apaches. Lo identificas, ¿verdad?