¿Por qué los españoles tenemos dos apellidos?

¿Por qué los españoles tenemos dos apellidos?

Algo que sin duda llama la atención sobre los españoles a todos los que no lo son, son nuestros dos apellidos, y además que no estamos dispuestos a renunciar a ninguno de ellos, sea cual sea nuestro estado civil, solteros, casados o viudos.

Cisneros fue el primero que en 1501 establece la obligatoriedad de que cada persona se identificara con nombre y apellidos fijos y no con apodos, o alusiones a su oficio o procedencia. Pues sin esta forma de identificación individual era muy difícil crear una administración moderna y eficiente en términos administrativos, fiscales, militares y de aplicación de la justicia. O para algo infinitamente más sencillo, como saber quién formaba una familia y quién era hijo o hermano de quién. Este formato de registro se convirtió en norma en la única administración general y eficiente que existía en ese momento, la parroquial. Desde entonces todas ellas llevan libros de bautismos, bodas y defunciones. Solamente desde 1870, estos datos fueron recabados y custodiados de forma eficiente por la administración del Estado a través de los registros civiles

Curiosidades

¡Atento al suelo!


Menos llorar y rezar por el difunto, hoy en día la funeraria se encarga de todo. El proceso es tan distante que, al parecer, la muerte de un ser querido, desde el punto de vista psicológico, no se asume hasta pasado más de un mes.
Curiosidades

¡Víctor!


Aunque en nuestra vida ordinaria el tratamiento de doctor se emplea para referirse solo a los médicos, en realidad es el tratamiento que se debería reservar a aquellos que logran alcanzar el máximo nivel académico del sistema educativo, el doctorado.
Curiosidades

Educación humanista y gratuita para todos


San Ignacio de Loyola (1491-1556) fundador, y primer general de la Compañía de Jesús, fue alumno de la universidad cisneriana. Pagó su estancia trabajando en el hospital de Antezana, como te hemos contado ya por ahí.
Curiosidades

Katharine, Queen of England


Catalina dejó una huella imborrable en la memoria de los ingleses. Aunque Enrique VIII le negó el título, en determinados lugares de la isla, se la sigue considerando su reina.